El fuego que no podemos dejar apagar - Cómo conectar con mi hijo-
- Devora Benchimol
- 20 may
- 2 min de lectura
Hay algo que muchos padres sienten, pero pocos se animan a decir en voz alta:

“Ya no sé cómo llegar a mi hijo.”
Está en casa. Está en la mesa. Está frente a nosotros.
Pero no está.
Y entonces hacemos lo que sabemos: más reglas, más explicaciones, más correcciones. Y sin darnos cuenta, el espacio entre los dos se hace más grande.
Lo que realmente está pasando
Nuestros hijos no están rebeldes. Están desorientados.
Viven en un mundo que les exige que sepan quiénes son, pero no les enseña cómo descubrirlo. Un mundo ruidoso, acelerado, lleno de voces que les dicen qué ser, cómo verse, qué sentir.
Y en medio de todo ese ruido, lo que más necesitan es un lugar donde puedan ser ellos, sin tener que ganarse nuestra aprobación primero.
Ese lugar somos nosotros.
El error que nos cuesta el vínculo
Creemos que educar es corregir. Entonces interrumpimos, señalamos, reaccionamos.
Pero hay algo que duele escuchar: un hijo corregido sin ser escuchado… se cierra. Y cuando se cierra, no lo perdemos de golpe. Lo perdemos en silencio, día a día, en los pequeños momentos donde elegimos la corrección antes que la conexión.
Lo que realmente necesitan
Nuestros hijos no necesitan que seamos perfectos.
Necesitan saber que pase lo que pase, sus padres están. No solo físicamente. Emocionalmente presentes, disponibles, sin juicio.
Porque el vínculo no se construye en las grandes conversaciones. Se construye en los momentos pequeños, repetidos, invisibles: una mirada, una pregunta sin trampa, cinco minutos sin el celular.
La pregunta que vale hacerse hoy
¿Nuestros hijos saben que pueden volver a nosotros cuando se equivocan?
¿Saben que nuestro amor no depende de sus decisiones?
Si hoy la respuesta no es un sí claro, no es tarde. Pero sí es urgente.
Porque si no encuentran ese lugar en casa, lo van a buscar afuera.
Y esa es exactamente nuestra misión: ser el lugar al que siempre pueden volver.
Rabanit Devora Benchimol
CEO Fundación Sholem Corazón Valiente

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